La actividad industrial de la villa se centra en torno a las fábricas
de calzado y agroalimentarias, que es la principal fuente de riqueza en
unión de la agricultura, a la que se dedica aproximadamente la mitad de
la población.
La ampliación del regadío y la instalación de la industria del
calzado, dada la cercanía de Arnedo, han hecho que el pueblo haya
estabilizado su demografía, evitando la caída de la población que se
dio durante la primera mitad del siglo.
El regadío supuso la ampliación de cultivos, que pasaron de ser
cereales y vid a huertas y frutales. Como consecuencia aparecieron las
industrias de transformación, centradas principalmente en la elaboración
de conservas vegetales, encurtidos y mermeladas.
La cabaña ganadera es fundamentalmente lanar, pero no supone un factor
determinante en la economía del pueblo.
La superficie agraria se extiende sobre unas tres mil hectáreas, de
las que la mitad aproximadamente corresponden a regadío. Los productos
más característicos del secano son la vid, el olivo y la cebada y entre
los de regadío. Los productos más característicos del secano son la
vid, el olivo y la cebada y entre los de regadío sobresalen en extensión
e importancia económica los frutales y las huertas, seguidos a una
distancia considerable por los cereales.
Como consecuencia del avance agrícola e industrial comienza a ser
importante en la villa el sector servicios, al que se dedican un once por
ciento de la población, que centra su actividad en el comercio, la
enseñanza y la banca.