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Guía Monumental de Calahorra
LA CATEDRAL
Está levantada en el Arrabal, a orillas del Cidacos y en la parte baja
de la ciudad contra lo que sucede ser costumbre en edificaciones de este
prestigio. Su ubicación quizás recuerde templos más antiguos ya
desaparecidos. Es un edificio de sillería con tres naves, crucero, girola
y claustro. En su interior las capillas aprovechan los huecos que quedan
entre los contrafuertes. A su puerta, sobre el pavimento, se ha construido
la rosa de los vientos que sirve como reloj de sol. Colocándonos al
mediodía en el centro de nuestra propia sombra será la que nos indique
el Norte.
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Todos los estilos artísticos están representados en este templo,
aunque podemos apreciar que en su estructura arquitectónica predomina el
gótico. También podremos admirar la portada plateresca de San Jerónimo,
preciosa obra del siglo XVI. En el cuerpo superior, dentro del tímpano
existe una escena de la Virgen conversando con dos personajes, que para
unos son los santos Emeterio y Celedonio, y para otros dos doctores de la
Iglesia. Este relieve dio pie a una curiosa leyenda basada en afirmar que
lo que un santo lleva en la mano es un pan que cuando se acabe
significará el fin del mundo. Algunos pretendieron adelantar ese
fatídico día arrojando piedras para destruir el "pan" y con la
mala puntería han estropeado la preciosa decoración. En realidad el
objeto representado en la mano es el virrete doctoral de San Jerónimo. |
Ante la imposibilidad de describir el enorme patrimonio artístico
encerrado en la Catedral sólo nos queda recomendar vivamente lo que a
nosotros más nos ha impresionado: la magnífica sillería renacentista
del coro; el retablo plateresco con tríptico de la capilla de la
Visitación, el más antiguo de la Catedral; el retablo, también
plateresco, de la capilla de San Pedro, construido en alabastro entre los
años 1526-1530, que nos atrevemos a considerar junto con la reja de
hierro que lo protege, el más bello de la ciudad; la capilla del Cristo
de la Pelota, talla de transición románico-gótica, del siglo XIV, que
debió formar parte de un Descendimiento. La situación de su brazo
desclavado de la cruz dio pie a otra conocidísima leyenda según la cual,
este Cristo medió como juez en un partido de pelota, señalando con su
brazo al ganador de un tanto en disputa.
No debemos pasar por alto la Pila Bautismal gótica, en forma de copa
que, según la tradición, es donde sufrieron el martirio los patronos de
la ciudad. La Sacristía encierra tesoros difíciles de describir: una
Biblia Sacra del siglo XII en pergamino, la Custodia gótica denominada
"El Ciprés", donada el año 1462 por el rey Enrique IV de
Trastamara, lienzos de Ribera, Ticiano y Vejes...
El Claustro plateresco alberga un Museo Diocesano que ha recogido gran
cantidad de obras de arte procedentes de las localidades de la diócesis
de Calahorra, que se van quedando despobladas.
EL PALACIO EPISCOPAL
Ubicado en la Plaza del Cardenal Cascajares, junto a la Catedral. Está
formado por costrucciones de distintas épocas. Lo termino el obispo Juan
Luelmo a finales del siglo XVIII con la parte realizada en sillería.
La fachada prinicial está flanqueda por pilastras y lleva tres pisos
de balcones en gradación. La portada se forma con la superposición del
ingreso y el balcón principal coronado por el escudo del obispo Luelmo.
En los pisos superiores del lado sur se abren sendas galerías
acristaladas.
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